Si hay tiempo antes de que empiece el partido unas pocas damos una vuelta a la cancha (eso habrá pasado tres veces). Paradas formando un círculo en el lateral, el Coach nos dice de qué jugamos y una vez que el umpire sopla su silbato entramos. Trotamos una atrás de la otra por la línea de media cancha y nos paramos en frente de las contrarias. Su captain says: “Brunswick (todavía no entiendo qué dicen acá), Melbourne Uni, hip ra!” y todo el equipo contesta “RA, RA, RA!” haciendo golpecitos con el palo en el impecable césped sintético. Nuestra capitana dice su parte, respondemos, sorteo, “good luck,” apretón de manos y a jugar.
En el primer tiempo de mi primer partido apenas decía tímidamente “yep,” “on the right,” “here…” para que me pasen la ball. No había registrado los nombres y no me daba mucho ponerme a gritar. En el segundo tiempo, de repente me encontré alentando al team: “go uni!” “Keep it up girls!” “Bring it in!” Me sentía en una película yankee jugando el partido. Ganamos. (No existe el tercer tiempo y ni hablar de bañarse después de jugar.) Fue el primer triunfo de la temporada (yo me uní en la mitad) y la semana siguiente entrenamos en el pub.
Pasaron los partidos, fui entrando en confianza con las chicas y entendiendo cómo juegan. Pero tengo serios problemas de comunicación con mi wing. Este sábado, la miré y luego hice un pase al espacio. Todo lo que Cas hizo fue mover sus ojos, ni siquiera su cabeza. Observó cómo la bocha rodó no muy lejos de ella y no tan velozmente hasta salir de la cancha. Indignada, me dí vuelta para volver a mi posición y en el lateral, el Coach, siempre sonriendo y con los brazos extendidos al costado del cuerpo, levantó y giró sus manos: “bad luck.”
“Yeah,” me quedé mirando y sonriendo como si hubiera complicidad entre nosotros.
Observate un segundo. Estás en una cancha, tus piernas tienen ese color oliva, invierno siniestro, estás transpirada como si hubieras corrido una maratón y tenés un plástico que apenas entra en tu boca. ¿De verdad te creés sexy? Come on! Dejá de divagar, tratá de cerrar la boquita, date vuelta y volvé a tu marca.




